
España, este intratable pueblo de cabreros, tiene entre sus deficiencias la de valorar la creación cultural en su justa medida, es decir, no tomar en serio las reivindicaciones de los artistas que se ven perjudicados por la piratería y ven como sus ideas les son robadas sin que nadie haga un grito al cielo reivindicando seriamente y con acciones concretas sus derechos. Por eso creo pertinente compartir un texto de Emilia Pardo Bazán sobre el precio de la cultura en la España del siglo XIX, ya veréis, muy actual...
No afirmo yo que las novelas carezcan en absoluto de lectores, si bien la novela, en nuestra tierra de garbanzos, dista mucho de ser, como en Inglaterra, una necesidad social; pero aquí, que no somos ni comunistas ni tacaños, guardamos el consumismo y la tacañería para las novelas, y todo el mundo se asusta de que una novela cueste tres pesetas y hasta dos, como la primera edición de Los Episodios. Dos pesestas se gastan pronto en un café, en una butaca para el teatro, en cohetes, en naranjas, ¡pero en una novela! Todo español se tienta el bolsillo.






